Restaurantes en San Telmo

Filtros elegidos

San Telmo x

Disponibilidad

Cocina

Beneficios

Ideales para

Rango de precios

San Telmo

El barrio de San Telmo busca conquistarlo todo. Por esa razón, convive allí una amplia heterogeneidad de propuestas gastronómicas que se acomodan en dos aspectos de su realidad: es el barrio más pequeño de la ciudad y uno de los más antiguos. En primer lugar, los bodegones han mantenido su bandera de supervivencia para ser hoy uno de los lugares ocultos que muchos quieren descubrir. Luego, aparecen restaurantes que apuntan a una cocina popular, que se enarbolan por conjugar lo tradicional del barrio con la tradición en el sabor de las carnes argentinas. Además, el crecimiento en asistencia de los jóvenes, entremezclado con un turismo también fresco y juvenil, ha dado lugar a la aparición de bares y restaurantes dinámicos y contundentes, alojados en su mayoría, alrededor de la plaza Dorrego. San Telmo también ha experimentado un auge inmobiliario y con él, la llegada de propuestas más sofisticadas.

Han crecido los restaurantes gourmet y las propuestas modernas y de autor, amparados en la revitalización de la zona, y en el particular clima que esta zona supo mantener, gracias entre otras cosas, a una revalorización del Tango que aún susurra en esas esquinas porteñas. Allí convive la cocina porteña, francesa, mediterránea, japonesa y española, y todas se lucen para convertir a San Telmo en un gran circuito gastronómico.

El turismo ha acompañado el descubrimiento que han realizado primeramente los porteños, quienes volvieron a mirar y confiar en un barrio que se conserva y se caracteriza por sus caserones coloniales y sus calles de las cuales muchas mantienen el adoquinado. Relucen museos, tiendas de antigüedades, la Feria de San Telmo, la iglesia San Pedro Telmo y los bares de la calle Chile. Los cuales son animados por músicos callejeros, titiriteros, bailarines, magos y estatuas vivientes. Durante todos los días, el barrio comienza con sus mesitas al aire libre, contagiando el deseo de vivir de otra manera, albergando a los oficinistas que escapan del microcentro, y va dando paso hacia la noche al movimiento intenso de personas que buscan perderse y encontrarse en el transcurso de un par de horas.