Restaurantes en Palermo

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Sobre el barrio de Palermo

En el tradicional barrio de Palermo quedaron presentes el Rosedal, el Zoológico, el Planetario, los bosques y el Jardín Japonés. Desde allí, uno de los principales corredores gastronómicos más importante de Buenos Aires, se desdobla en espacios diferentes, con característica particulares. Palermo Soho, que agrupa zonas cercanas a la popular Plaza Serrano, considerado además como el centro del diseño de la ciudad, y desde donde nacen las tiendas de ropa con locales modernos, bares con una importante mirada a la calidad de sus tragos y restaurantes con propuestas dinámicas; Palermo Hollywood, sede de numerosas productoras de cine, televisión y publicidad, llegando incluso a instalarse allí el Distrito Audiovisual por parte del Gobierno de la Ciudad, y en donde varias empresas han mudados sus oficinas para “rejuvenecer” sus espíritus y el clima de trabajo. Por las noches, la zona se vuelve muy concurrida, siendo un circuito donde sobresalen los bares, los restaurantes que apuntan a cocinas específicas o de fusión, algunos boliches y sitios de moda; y Palermo Viejo, que convoca a diferentes restaurantes emplazados sobre casas chorizo o casas bajas de una o dos plantas, las cuales han sido restauradas para ofrecer experiencias diferentes; bodegones que sobreviven a la internacionalización de algunas propuestas; y el crecimiento de las salas de teatro alternativas.

Por todas esas características, el barrio de Palermo es uno de los más heterogéneos de la ciudad de Buenos Aires y el más extenso en superficie. Su movimiento interno continúa en pleno ascenso, lo que ha llevado a diversificar sus propuestas de atracción y entretenimiento, llegando a hablar de varios barrios más pequeños dentro del mismo Palermo, para identificar aquello que los distingue.

Exhibe un microclima particular, que se ha ido construyendo a partir de varios factores: la revalorización del diseño como una expresión artística que incorpora a lo urbano; el turismo que alienta el intercambio cultural; la presencia de grandes espacios verdes para la actividad física; y aspectos arquitectónicos que se han recuperado desde la nostalgia por el pasado, combinados con la modernización de alguno de ellos.